Inaugurado en 1928, el Mercado Central es uno de los mercados cubiertos más grandes y bellos de Europa.
Su arquitectura modernista, los mosaicos de colores y la gran cúpula de vidrieras celebran la esencia de la vida valenciana.
Más de 1.200 puestos ofrecen de todo: marisco fresco, quesos locales, azafrán, jamón y productos tradicionales.
Los valencianos no vienen solo a comprar, sino también a conversar, reír y compartir un café.
Dato curioso: el sistema de ventilación natural del mercado mantiene los alimentos frescos sin necesidad de aire acondicionado, una idea ecológica de hace más de 100 años.


