Construida entre 1482 y 1548, esta obra maestra del gótico civil es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
En el siglo XV, Valencia era uno de los puertos comerciales más ricos de Europa, y la seda era su oro.
En el interior, la Sala de las Columnas se eleva como un bosque de piedra, con pilares helicoidales de 17 metros de altura.
Sobre la entrada aparece una inscripción en latín:
“Domine, indica mihi viam” — “Señor, muéstrame el camino.”
Bajo la sala principal se encuentra una prisión para comerciantes deshonestos que no cumplían sus contratos.
Es un monumento no solo a la arquitectura, sino también a la honestidad en el comercio y a la riqueza que construyó Valencia.


